La alegría y la emoción han dejado atrás 18 días de angustia y temor.

La vida ha triunfado. La labor de rescate, donde han participado muchas personas unidas por un mismo objetivo, ha dado paso a un final feliz.

Ni el traspaso de Cristiano, ni el Mundial de Rusia, ni las cuitas del Presidente y del President, ni el “sarao” de los populares y otras noticias del día pueden con la mejor noticia que se ha producido en Tailandia.

Muchas han sido las personas que han seguido paso a paso este rescate, a pesar de los negros nubarrones que se avecinaban con el paso de las horas.

La cooperación, la colaboración y la unión ha sido “el arma” utilizada, que junto a la gran profesionalidad de los protagonistas, han servido para demostrar al mundo entero que juntos se pueden conseguir grandes logros.

Los muchachos ya están con sus familias y su experiencia nos servirá a los demás para ver que la vida vale más que muchas de las cosas superfluas que nos rodean y que muchas de ellas solo sirven para hacernos daño.