Los tambores de El Cristo procesionaron en la tarde-noche de ayer, por las calles alicantinas del casco antiguo y la carrera oficial, acompañando al Cristo del Mar y la Virgen de los Dolores.

Los monoveros realizaron el recorrido, con salida y final, en la Basílica de Santa María recorriendo las calles del Barrio Antiguo, Rambla y calle Mayor.

Los capirotes rojos relucieron de forma notable en la noche alicantina, despertando la admiración de los muchos alicantinos y alicantinas que se congregaron para presenciar una de las procesiones más emblemáticas de la Semana Santa de Alicante.