Se define trabajo nocturno aquel que se realiza entre las 22:00h y las 6:00h aunque también tienen esa consideración aquellos trabajadores que realizan 1/3 de su jornada anual en este horario o más de 3 horas de su jornada al día.

Las personas, sin embargo, estamos acostumbradas a trabajar y relacionarnos de día y a dormir de noche, es por ello, que trabajar de noche puede producir alteraciones en nuestros ritmos y, como consecuencia, enfermedades asociadas.

Nuestro cuerpo funciona en base a un ritmo circadiano, ritmo de 24h, de carácter regular donde nuestro cuerpo realiza sus funciones fisiológicas siguiendo un orden y una rutina, estamos, por ello, más activos a nivel muscular y cerebral de día, nuestra temperatura corporal, respiración y latidos cardíacos aumentan…  y todas estas actividades disminuyen por la noche, siguiendo un ritmo de 12h y un patrón que abarca las 24h que tiene un día. Este ritmo es, por lo tanto muy difícil de cambiar para cualquier persona y modificaciones externas (como puede ser un trabajo nocturno) generan en nuestro cuerpo una tensión continua para poder conseguir adaptarse a esta situación.

 

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Es por eso por lo que, personas que realizan trabajo nocturno de forma habitual pueden desarrollar alteraciones de sueño, alteraciones en sus ritmos biológicos (a nivel digestivo, cerebral, cardiovascular…), aumento del estrés y alteraciones en su vida social y familiar. Al mismo tiempo, el aumento del cansancio puede producir aumento de los errores, disminución del rendimiento y mayor absentismo, así como insatisfacción laboral.

Se necesitan como mínimo 3 comidas al día y, al menos 1 de ellas debe contener un alto contenido calórico. Es necesario, además, que su administración sea de forma regular. Los estudios indican que las personas que trabajan de noche comen peor tanto en cantidad como en calidad, comen más rápido y consumen más cantidad de excitantes (cafeína) y suelen saltarse el desayuno por la necesidad de dormir después de trabajar. Esto justifica la aparición de ardores, estreñimiento, úlceras, náuseas que pueden estar no solo asociados al cambio en el ritmo circadiano (hay personas que tienen muy asimilado el horario de ir al baño y cualquier cambio en el mismo, como por ejemplo un viaje, puede provocarles estreñimiento) sino a los malos hábitos alimentarios que aparecen.

Por otro lado, nuestro sueño consta de 2 fases: una fase lenta cuya finalidad es la recuperación física donde, hay una parte de sueño profundo en donde nuestras constantes vitales (respiración, temperatura, pulsaciones) y tono muscular disminuyen. Existe otra fase rápida donde se consigue la recuperación psíquica, también llamada fase de sueño paradójico donde aumentan dichas constantes y en los ojos aparecen movimientos oculares rápidos (¿habéis oído alguna vez que el sueño tiene una fase REM? ¡Pues esta es esa fase: Rapid Eye Movements!).

En los trabajos nocturnos lo que ocurre es que se disminuye el tiempo de sueño profundo y, por lo tanto, el tiempo que necesitamos en recuperarnos físicamente para volver a empezar un nuevo día. De ello que detrás de trabajos a turnos mal tolerados aparezcan personas con enfermedades de cualquier tipo, como por ejemplo, digestivas, nerviosas y cardiovasculares.

Con respecto a la vida social y de relación que tenemos, es necesario saber que el tiempo libre se valora en función de todo aquello que se nos permita realizar, no tanto en cantidad como en cualidad. Los trabajos nocturnos, al “obligarte” a dormir durante la mayor parte de la mañana y, en ocasiones, una parte de la tarde disminuyen el tiempo de pareja en una relación, el papel de padre o madre y la vida social. Los trabajadores dedican, por lo tanto, su tiempo libre a actividades en solitario y, con el tiempo, esto puede dar a lugar a la aparición de sentimientos de inferioridad o culpabilidad apareciendo la sensación de “vivir aislado”.

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Las alteraciones que aparecen en las personas que trabajan de noche no solo afectan al propio individuo como tal, también producen alteraciones a nivel laboral. La fatiga acumulada después de varios días disminuye la capacidad de las personas para realizar trabajos de fuerza, suelen aparecer más errores en el trabajo, se pierde la atención… Entre las 3 y las 6 de la mañana la situación empeora, convirtiendo cualquier trabajo a esas horas más estresante y con mayor carga de fatiga. De hecho hay estudios que plantean que a esas horas se pare para realizar una pequeña siesta, con el fin de volver a retomar el trabajo 30 minutos después con más energía y concentración.

Después de lo expuesto, creo que todos nos hacemos una idea de lo que supone para una persona trabajar de noche. Para ello, y dado que en la sociedad actual parece que, no sólo hay profesiones en la que es habitual trabajar de noche (policía, bombero, personal sanitario…), es importante saber que sí hay una serie de medidas de prevención, cuya finalidad es intentar minimizar dichas alteraciones, en la medida de lo posible. Me pongo a ello y os intento dar una pincelada…

A nivel laboral:

  • La organización del horario de trabajo debería ser consensuada con los trabajadores (el calendario de turnos debería ser pactado con antelación, favorecer intercambios entre compañeros si se respetan los horarios de descanso…)
  • El trabajo nocturno debería ser el menor posible (no debería realizarse trabajo nocturno de forma continuada durante más de 2 semanas seguidas, se deberían respetar 12h de descanso entre turnos, los turnos de noche deberían ser más cortos en horas que los turnos de mañana…)
  • Se recomienda la mejora de las condiciones de trabajo: más días de vacaciones, limitar la edad (no pueden realizar trabajo nocturno los menores de 18 años y a partir de 40-45 años este debería ser voluntario) y las condiciones de salud (embarazadas tampoco deberían realizar trabajo nocturno), disminuir la edad de jubilación…
  • Se debería cobrar más por trabajar de noche
  • No se deberían permitir turnos doble

A nivel individual:

  • Dormir bien y lo suficiente. Para ello se recomienda proteger el sueño, es decir, establecer una rutina (por ejemplo, lavarse los dientes antes de acostarte aunque sean las 7 de la mañana, no comer grasas ni comidas pesadas antes de irte a dormir, bajar todas las persianas para evitar que entre luz…)
  • Realizar ejercicio físico antes de ir a trabajar. Con 20 minutos de ejercicio aérobico antes de ir a trabajar puede ser suficiente para tu cuerpo permanezca activo y menos cansado durante la noche.
  • Realizar ejercicios de relajación. Cuyo objetivo puede ser simplemente eliminar el estrés.
  • Dieta sana y equilibrada. Evitar el exceso de cafeína. Aquí hacemos un inciso y vamos a hablar brevemente de la MELATONINA. Es una hormona que produce nuestro cerebro y nos ayuda a regular el ciclo sueño-vigilia. Por la noche la cantidad de melatonina que se segrega aumenta, lo que nos hace sentir mayor sensación de cansancio. Se puede administrar vía oral y, aunque se venda en cualquier supermercado, farmacia, herbolario… no está clara su función para ayudar a conciliar el sueño y son necesarias más investigaciones al respecto.

 

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En lo que se está trabajando actualmente para regular estos ciclos de sueño-vigilia es la aplicación de luz brillante. Una exposición a luz artificial, por ejemplo entre las 24 y las 4h disminuye prácticamente la cantidad de melatonina que nuestro cuerpo genera, por lo que puede ayudar a disminuir nuestro cansancio y nuestro sueño. Si esta exposición ocurre por la mañana producirá que el mayor aumento de melatonina en nuestro cuerpo ocurra antes de lo previsto y cuando ocurra por la tarde retrasará dicha producción. Esto puede que sea utilizado, en un futuro para tratar problemas de sueño asociados a turnicidad que, a mi juicio, puede resultar innovador y mucho más seguro que administrar cualquier compuesto químico (ya sea a base de melatonina o de fármacos que se utilicen directamente para el tratamiento del insomnio).

Con esto no sólo se favorecería el trabajo nocturno con mejor calidad (menor cansancio y menos probabilidad de errores) si no que se conseguiría que cualquier cambio a otro tipo de turno se convierta en algo mucho más fácil (no olvidemos que, en la gran mayoría de las ocasiones los trabajos nocturnos suelen ir acompañados de trabajos a turnos), favoreciendo la transición de un turno de noche o un turno de tarde y viceversa.

Al final, el objetivo es que los trabajadores que trabajen de noche puedan hacerlo en las mejores condiciones, que se sientan valorados a nivel social y laboral y que el horario no se convierta en un lastre que vaya pesando cada día más y del que no se puedan desprender.

Hay que entender que tanto a nivel personal, familiar y social estos horarios no son beneficiosos y hay que buscar la mejor manera para sobrellevarlos. Las empresas no deberían sólo mirar rendimientos y productividad si no que, el cuidado de los trabajadores debería ser parte importante y fundamental para conseguir de cada uno de ellos lo mejor de sí mismos.

Con esto, tanto empresa como trabajador tendrían su futuro asegurado porque, no debemos olvidar que, en cualquier lugar de trabajo, aquellas personas que están al pie del cañón son las que sacan a flote la empresa y las más necesarias para que todo funcione de forma correcta. Sin ellas no hay producción que valga, por lo que, cuidarlas y comprenderlas es algo fundamental para el éxito.

Hay mecanismos para ello y, me gustaría saber que, con este pequeño artículo he contribuido a abrir los ojos de aquellos que sólo piensan en la producción frente a la calidad humana. El trabajo a turnos puede ser en algunas situaciones un inconveniente para los trabajadores pero cuando es necesario, hacerlo en las mejores condiciones es un paso adelante muy importante.